La huella de carbono es una de las herramientas más habituales en el ámbito de la sostenibilidad empresarial. El motivo por el que se aplica de manera tan frecuente es que se cuenta con metodologías claras y varias herramientas que permiten estandarizar el cálculo de la huella de carbono de cualquier organización, proyecto o evento y reportarlo de un modo que resulte fácilmente entendible y comprensible.
¿Qué es la huella de carbono?
La huella de carbono es un indicador ambiental que se obtiene al contabilizar todas las emisiones de gases de efecto invernadero o GEI que forman parte de la actividad de una empresa u organización y que expresa el resultado de la suma de esas emisiones en las toneladas de CO2 equivalente. Esta unidad de medida se emplea porque permite estandarizar los resultados, ya que existen muchos tipos de GEIs, lo que implica que para facilitar el cálculo de la huella de carbono, traducimos cualquier gas a su potencial de calentamiento global (o cómo de severa es su aportación al calentamiento global), empleando de referencia el CO2 que tendría como potencial o PCG 1 frente al metano CH₄ que tendría un PCG de 27-28.
¿Cómo se calcula la huella de carbono?
Existen varias metodologías que se aplican para este cálculo aunque las más habituales son las de de GHG Protocol y la ISO 14064. Ambas metodologías son compatibles y no son excluyentes entre sí, aunque la principal diferencia entre ambas se basa en la estructura de las categorías para los datos.
Para el cálculo de la huella de carbono el GHG protocol establece 3 alcances principales:
- Alcance 1: son las emisiones generadas de forma directa por fuentes que son propiedad de la empresa o que están bajo su control directo (maquinaria, equipamientos de refrigeración, vehículos de la empresa, etc.).
- Alcance 2: emisiones indirectas asociadas a la generación, uso y consumo de la energía que la empresa u organización requiere para sus operaciones.
- Alcance 3: todas las demás emisiones indirectas que ocurren en la cadena de valor de la empresa, como materias primas o productos adquiridos a proveedores, desplazamientos de personas trabajadoras, etc.
Por su parte la ISO 14064 estructura una serie de categorías:
- Categoría 1 Emisiones directas: emisiones cuyas fuentes se encuentran localizadas en las zonas propiedad de la organización o bajo su control de explotación directo, incluyendo elementos como fuentes fijas (tratamiento de aguas, etc.), móviles (vehículos propiedad de la empresa), procesos industriales o productivos y fugitivas (asociadas a fugas de gases en sistemas de refrigeración, etc).
- Categoría 2 Emisiones indirectas debidas al consumo de electricidad: emisiones asociadas al consumo y compra de energía eléctrica.
- Categoría 4 Emisiones indirectas por productos utilizados/comprados: emisiones asociadas al ciclo de vida de los bienes que la organización adquiere y amortiza como extracción y producción de materias primas adquiridas, servicios subcontratados, gestión de residuos, etc.
- Categoría 5 Emisiones indirectas por productos generados: emisiones que se generan cuando el cliente final utiliza el producto o servicio comercializado por la organización, aguas arriba y aguas abajo.
- Categoría 6 Emisiones indirectas por otras fuentes: todas aquellas emisiones que no queden recogidas en las anteriores categorías pero que tengan la relevancia y significación suficiente (en base a su magnitud e influencia), como para estar incluidas en los cálculos.

Comparativa entre la ISO 14064 y GHG Protocol fuente
¿Qué aplicaciones tiene el cálculo de la huella de carbono?
El cálculo de la huella de carbono nos sirve como una herramienta de diagnóstico, nos pone frente a la foto fija de cómo se encuentra una organización o empresa en el momento del cálculo y nos da información sobre el impacto de los procesos en base a las emisiones que genera.
Conocer el resultado del cálculo de la huella es solo el principio, gracias a esta información podemos:
- Diseñar planes de reducción de emisiones: identificar las áreas donde se generan los mayores volúmenes de emisiones y definir planes y estrategias para su reducción con medidas concretas, medibles y evaluables.
- Mejorar la eficiencia de los procesos: repasar los procesos completos de una organización nos permite detectar oportunidades de mejora en el uso y consumo de recursos y energía, permitiendo implementar acciones que mejoren el desempeño y reduzcan sus costes asociados.
- Inscribir la organización en registros oficiales: podemos realizar el proceso de inscripción de la empresa en registros de huella de carbono como el Registro de huella de carbono del MITERD o el Servicio Andaluz de Compensación de Emisiones.
- Cumplir con los requerimientos de clientes o licitaciones: cada vez más empresas demandan a sus proveedores que calculen su huella de carbono para poder incluir sus cálculos en el Alcance 3 o Categoría 4 de productos utilizados, incluyendo la administración pública, por lo que en cada vez más contratos o licitaciones se exige a proveedores que cuenten con su huella calculada y registrada.
¿Cómo podemos ayudarte?
Si estás pensando en calcular la huella de carbono de tu empresa, proyecto u evento, podemos ayudarte en el proceso, tanto a definir el alcance del cálculo como a cumplimentarlo según la metodología que necesites y acompañarte en el proceso de registro y auditoría como parte de nuestros servicios.

